Más
que un número
La primera
expresión del Salmo señala “bienaventurado
es el varón que…”.
La palabra varón
es el hebreo ‘ish”, se usa para un “varón”
identificándolo de “isha” mujer, pero
también el término para indicar a alguien “fuerte” en contraste con alguien
“débil”, o a un “poderoso” en contraste
con un “indefenso”. Es decir, al usar este término el salmista aquí,
personaliza la dicha de alguien diferenciándolo de otro, que no tiene ese algo
que lo distingue.
Esto nos hace
pensar que Dios cuando nos llama “bienaventurados” no lo hace en forma
genérica, sino que individualiza una
clase de persona. Y esto puede alcanzarnos a Ud. y a mí, porque él nos conoce, sabe quienes somos y
tiene interés en bendecirnos.
En esta época pragmática vemos que para
la sociedad somos simplemente un contribuyente, para los políticos un voto,
para las empresas un legajo. Donde lo que importa es la ecuación réditos -
costos, y no los intereses y problemáticas reales de las personas, por eso es
normal asumir los daños personales en beneficio de los muchos. Y se minimizan
los daños en beneficio del bien común.
Esto es porque los precios a pagar se consideran en relación a los
beneficios que van a producir, o para decirlo de otra forma, todo beneficio
trae su “daño colateral”.
Cuando abrimos
la Biblia, vemos que también es así en alguna medida, para que la “felicidad” esté a alcance de cada
uno de nosotros, ese “daño colateral” recayó sobre Jesucristo debiendo
enfrentar la cruz, para que Ud. y yo podamos recibir la “dicha” de un Dios que anhela
bendecirnos.
Dios quiere que
seamos “bienaventurados”, tiene las
herramientas para que sea así en nuestra vida, porque es un Dios todo poderoso
que nos conoce hasta el punto de poder numerar nuestros cabellos y por lo tanto
ese conocimiento tan profundo, le permite saber qué necesita Ud. y que necesito
yo para ser feliz. Y sobre todas las
cosas, diagramar el rumbo para un mañana con dirección de felicidad. Esto es simplemente porque somos más que un
número para Dios, somos creación de sus manos, nos ama y quiere y conoce lo que
es mejor para Ud. y para mí.
Para que esto pueda ser
realidad en su vida o la mía debemos buscar un camino concordante a la Voluntad de Dios, entendiendo que si los obstáculos que
transitamos son producto de errores, Dios quiere reparar y restaurarlos
misericordiosamente o si son producto de su maravilloso propósito en nuestra
vida, él tiene la intención de completar
la construcción y el desarrollo de su
proyecto, que sin duda es lo mejor que nos puede pasar.
Podemos tener la
plena certeza de que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará…”
(Fil.1.6), sabiendo que solamente necesitamos descansar en sus propósitos,
caminando de acuerdo a su voluntad, confiando en sus tiempos y maneras, porque
solo entonces las palabras del salmista serán realidad…“Bienaventurado (feliz)
el hombre que puso en Jehová su
confianza”, Sal 40:4
Departamento Espiritual- E.C.E.A.
Daniel
Asenjo
No hay comentarios:
Publicar un comentario