Sobre
gustos no hay nada escrito, pero…
La expresión
española puede ser una realidad en muchos aspectos, porque nuestra
individualidad, nos hace únicos y por lo tanto diferentes.
Pero Dios si
escribe en su Palabra acerca de los gustos y
dice que una persona puede ser bienaventurada (dichosa), según los
gustos que tenga.
El salmista en
el v.2 declara que dichoso es el “que en
la ley de Jehová está su delicia. Y en su ley medita de día y de noche”
Estamos en el mes de la Biblia y nada
mejor que entender los beneficios que Dios personalmente garantiza al que
disfruta de la Palabra de Dios. Y dijimos disfruta y no nos equivocamos, porque
una cosa es leer un libro aunque sea la misma Biblia informativamente o incorporar sus consejos y enseñanzas en la
vida como una necesidad religiosa, y otra muy distinta, es la de gustar de la
intimidad con Dios, y de los cambios que esa intimidad producen en nuestra
interioridad.
Cambios que son
necesarios para modificar nuestra realidad cotidiana, el andar diario y esas
debilidades que nos limitan.
Pero el deleite del que
hablamos es producto de sentarnos junto a “sus” aguas para descubrir al Dios de
la Biblia como un compañero necesario para la jornada, como el tutor que
sabiamente nos guía en la dirección correcta,
como el amoroso Señor que nos cobija en cada recodo donde tropezamos.
Por eso al descubrir la riqueza de su persona como no deleitarnos, en su
Palabra, como no ocuparnos en meditar en ella sabiendo que “es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” (Sal.119.105
DHH)
Por eso el término
hebreo para deleite (kjéfets) aquí
tiene no solo el sentido de gusto, sino de cosa valiosa, y todos valoramos lo
que nos gusta y nos hace bien.
En este tiempo de
cambios e inseguridades, encontramos en este manual de vida, que la Biblia es “la palabra profética más segura, a la cual
hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro”
(2º P.1.20)
Hoy en este mes de
setiembre, es bueno reflexionar acerca de los resultados obtenidos por
satisfacer nuestros gustos y
necesidades, porque si lo hacemos sinceramente, reconoceremos la necesidad de redireccionar nuestro enfoque, alrededor de
su Palabra para empezar (si no lo hicimos ya) a construir a partir de hoy
nuestra vida, sobre aquellas cosas
valiosas que necesitamos en realidad y nos hacen bien.
El consejo de Dios a Josué y de Josué al
pueblo es válido para mostros hoy, “nunca
se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche
meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está
escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”
,
Departamento Espiritual- E.C.E.A.
Daniel
Asenjo
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